viernes, 13 de octubre de 2017

Cambios

   Mi vida nunca ha sido fácil; estar sola no es fácil, ser diferente no es fácil. Yo no era igual a las demás. Opinaba diferente, pensaba diferente, vestía diferente, y mis intereses eran diferentes.Mis compañeros me insultaban por ser como era, mis maestros no me registraban y mis padres nunca estaban cuando los necesitaba.
   Hasta que un día todo cambio.Yo cambié. Una tarde de invierno, toda mi vida dio un giro de 180°. Aquella tarde de junio había salido corriendo de la escuela, estaba cansada. Cansada de que la gente fuera como era, que me insultaran y molestaran hasta hacerme llorar, y de tener que huir de la clase. ¿A dónde iba? Corría hacia el único lugar que me contenía; el reino de la lectura, el único lugar que me hacía sentir bien. Estaba tan sumida en mis pensamientos que choqué con otro cuerpo, el chico de ojos azules que puso  mi mundo de cabeza...

sábado, 9 de septiembre de 2017

Cartas del más allá.

 Es un día completamente gris y lluvioso. Lo extraño demasiado. Pasaron solamente unos meses desde su muerte pero para mí, una eternidad. Desde que se fue me siento sola, sin nadie a quien contarle mi día y conversar de temas al azar. Ya no sé con quién pasar las horas; y los minutos son cada vez más eternos. Últimamente, me quedo sentada pensando en nada, esperando a que él vuelva.
       Alguien toca la puerta e interrumpe mis pensamientos. No sé quién puede ser. No estoy esperando a nadie. Mientras camino hacia la entrada, un pensamiento cruza mi mente, ¿Será él? No, imposible.
  Cuando abro, veo un sobre blanco tirado en el suelo. Tiene mi nombre solamente: sin estampilla, sin dirección, nada. No sé si abrirlo. Miles de pensamientos recorren mi mente y decido que lo mejor es ver lo que hay dentro.
    Es solo una simple carta doblada a la perfección:
       
     Hola, Agus:
               Soy yo, Ian. Ya sé lo que estás pensando y sí, estoy vivo. No le podés decir a nadie, tiene que quedar entre nosotros. De nuevo, ya sé  qué estás pensando, pero no nos podemos encontrar, vamos a tener que esperar unos días. Perdoname, te extraño mucho. Ya nos vamos a ver.
                                                                                                 Saludos,
                                                                                                               Ian.


  Un escalofrío recorre mi cuerpo de pies a cabeza, es imposible: él ha muerto. Dudé pero llegó a la conclusión de que debo responder la misteriosa carta.
          


         Hola.
                No puede ser. Mi novio murió hace unos meses. Por favor, si esto es un chiste, no es gracioso. No me haga sufrir. Me duele mucho su pérdida.
                                                                                       Atte, Agustina.
     

         Hace cinco días que no recibo respuesta. No sé qué pensar. Por un lado, tengo miedo y por el otro, estoy feliz de que haya dejado de molestar. Me voy a volver loca si sigo pensando en esto. Quizás se arrepintieron por lo mal que estuvieron, pero no sé, cada vez estoy más confundida.
          Nuevamente el sonido de alguien que toca a la puerta desesperadamente me saca de mis pensamientos. Automáticamente mi corazón deja de latir y me quedo totalmente paralizada.
          Minutos después, vuelvo a tener el control de mi cuerpo. Me acerco con paso rápido a la puerta.
Efectivamente, es otra carta.


   
                 Hola, amor mío.
                                 Ya sé que parece mentira  y que te cuesta creerlo pero soy yo. Necesito tu ayuda. Es verdad que no estoy del todo vivo pero sé cómo estarlo. Tengo un plan y vos sos fundamental en él. Si te vuelvo a ver, me voy a volver a sentir vivo.
                                                                                     Por favor, ayudame, Agus.
                                                                                                 Ian.


          Siento cómo la sangre se me congela a medida que leo. Mi rostro empalidece al ver el final de la escalofriante carta.Tengo que responder, no tengo opción.
       
                       
                  


            
 Hola, desconocido.


                               Disculpame, pero creo que te estás equivocando de persona. No puedo ni quiero ayudarte. En serio, me cansé de que juegues con la muerte. Mucho cuidado con molestarme, la piedra que hoy lanzas hacia mí, puede ser con la que tropieces mañana…
                                                                            No me vuelvas a escribir.
                                                                                                          Agustina.


        Después de enviarla me sentí mejor. En ella expresé lo que sentía, pero aún tengo miedo. No sé quién es, ni con qué motivo me manda esas cartas horrendas. Me voy a calmar, respiro hondo y exhaló lentamente. Repito la acción tres veces más como si pudiera salir de esta horrible pesadilla. Funciona. Extrañamente me siento mejor. Voy a dejar que siga solo este juego, no se lo voy a seguir más.


         
Meses después…

        Me siento bien, ya no pienso en las tontas y aterradoras cartas que me llegaban. Recién hoy estoy superando la muerte de Ian. Estoy feliz. Hace una semana comencé a juntarme con mis amigas de nuevo y se siente muy bien.
         Estoy a punto de salir, cuando alguien toca a la puerta. Sí, como en aquellos oscuros días. Como solía pasarme, me quedo paralizada y con el corazón en la garganta. Toco el picaporte para abrir la puerta, pero no puedo. Estoy aterrada. Vuelvo a intentarlo hasta que lo logro.
         No quiero mirar, no quiero saber... ¿Por qué? No lo sé. Me encuentro con lo último que quería. La tercera carta.


                           Mi amada bruja,


                                      Sé que no me creés pero es la pura verdad. Actualmente estoy en Japón, ¡Sí, JAPÓN! Aunque no me creas, te necesito, sé cómo volver  y estar con vos. Por favor, vení… Te compré el pasaje (está adjunto a esta carta).
                    Nos vemos en seis días en un campo japones alejado de la ciudad, es el único que esta cerca del aeropuerto asi que no te vas a perder. Te espero a las 21:30hs. Salí apenas llegues a Japón porque es bastante difícil llegar.
                                                                                                                    Te espero.
                                                                                                                               Ian.
                             

          Al terminar de leer la carta, una palabra queda grabada en mi mente,"bruja".Recuerdos lejanos de lo mas profundo de mi alma reviven,solo el me decía así, nadie más tenía permitido hacerlo. Instantáneamente agarro todas mis cosas y me dirijo al aeropuerto. Tenía que averiguar qué está pasando. No estoy muy segura de donde sale mi valentía pero tengo que terminar con todo esto de una vez.
         Llego al aeropuerto con mil cosas en mi cabeza, ¿Qué voy a hacer cuando llegue? ¿Dónde me voy a hospedar? No conozco a nadie allá, ni siquiera sé hablar el idioma. Escucho la voz de una azafata que dice que es hora de abordar y, gracias a los mil pensamientos que merodean en mi mente casi olvido mis cosas. Son tantos mis sentimientos que casi los vomito. Una azafata me indica dónde debo sentarme, esa misma chica es la que me despierta cuando el avión aterriza.
         Llego y me doy cuenta de que estoy saliendo exactamente dos horas antes del encuentro. Me siento asustada, no sé cómo va a terminar el día, ni siquiera sé si voy a llegar viva de vuelta a casa. Decido ir caminando, ya que no traigo efectivo ni nada para pagar un taxi. El sol ya casi desaparece y deja un atardecer naranja a su paso.
          Una hora más tarde sigo caminando, mis pies comienzan a doler y no encuentro el lugar. Estoy alejada de la ciudad. La noche hace su aparición y sigo caminando sin rumbo, estoy perdida y hace horas que no veo a ninguna persona cerca.
            Han pasado horas, creo. Estoy en un camino solitario sin fin, en el medio del oscuro bosque. Hay una persona a lo lejos, pero no es nada parecido a mi Ian. Se ve extremadamente pálido, con un cabello despeinado y con muy mala postura. Todo en él parece gastado. Su presencia es como la de un fantasma. Me acerco para preguntarle dónde me encuentro ya que a lo lejos pude notar que no es oriental, le hablo pero en el momento en el que él abre su boca para contestarme, siento salir una brisa helada que se transforma en un escalofrío que recorre mi espalda.
“Hola Agus”, escucho.
No entiendo qué pasa, no puede ser él. Empiezo a temblar, me falta el aire.
-Tengo un problema, uno serio- continúa el-. “Solo vos podes ayudarme. Necesito tu cuerpo para poder vivir.”

De repente, todo es oscuro y dejo de sentir.

domingo, 23 de abril de 2017

Sueño Eterno

        Al igual que todas las lindas mañanas de primavera, Blancanieves salió a correr por el bosque, si había algo que la princesa amaba, era pasear en días como ese: cálidos, soleados, coloridos, cuando se ven miles de animales y en los cuales no hay una sola nube,en resumen ella anhelaba los típicos días de primavera. Pero aquel hermoso día ,al estar  distraída se perdió en lo profundo del bosque. No hace falta aclarar que una de sus virtudes no era la inteligencia pero hay que admitir que tenía demasiada suerte: en el medio del bosque, como por arte de magia, había una hermosa casita, y cuando digo casita es porque realmente era muy pequeña. Sin pensarlo dos veces, entró.
        Aquella casa no sólo era pequeña por fuera, sino que en su interior todo era pequeño también. Había siete lindas camitas, una cocina muy chica pero pintoresca y un baño que, obviamente, era muy pequeño. Sin pensarlo, la joven entro al baño y cerró de un fuerte portazo.
       Como era de esperarse, ir al baño no fue nada fácil, empezando porque el inodoro se tapo, largando agua hacia todas direcciones e inundando todo. Luego de varios intentos de resolverlo y varias palabrotas,que no hace falta mencionar, se le ocurrió la brillante idea de ir a la cocina en busca de algún elemento que ayude, pero, con el mundo en su contra, al intentar de abrir la puerta  saco la manija quedando, obviamente, encerrada.
-Estas cosas solo me pasan a mi - pensó.
         Todo era un completo desastre, pero luego de "pensar"(mirar el techo unas largas horas),se le ocurrió buscar en los cajones. Y si, encontró como salir, en el último cajón, debajo de unas toallas, había una pequeña cajita de madera pintada de verde esmeralda. Al abrirla vio, por fin, la pequeña llave de la puerta de madera. Todo parecia estar resuelto pero había un pequeño detalle, la llave era demasiado chica para la puerta que tenia en frente. Y como de costumbre, no pensó, y con todas la fuerzas que pudo reunir le pego una patada a la pequeña puerta abriéndola y logrando salir.
 -Alguien explíqueme,¿Por que no hice eso antes?-esa pregunta invadía su mente, pero rápidamente sacó ese pensamiento de su cabeza.
          Al salir del horrible momento, empezó a investigar. Por la mente se le cruzaban cosas tan importantes como: ¿De quien sera esta casa?,que horrible combinación de colores,¡Acaso nadie limpia acá!, ¡Ayyy, una araña!, seguro esta casa está abandonada,¿Habrá comida?, se me antoja una hamburguesa. Tengo sueño, ¿y si me acuesto un rato a descansar?creo que con tres camitas estoy bien.Y muchos pensamientos más,tan interesantes como aquellos.
          Luego de muchas quejas por la limpieza y la decoración de la casa, Blancanieves encontró, al lado de un gran televisor, en el último estante una gran caja con grandes letras verde donde estaba escrito "XBOX ONE", una estupida sonrista apareció en la cara de la princesa. Sin esperar un segundo, conectó todo y se puso a jugar lo que restaba de la tarde. Pensando jugadas en el juego "FIFA 2017", armando casas en el "MINECRAFT" y reviviendo su película favorita en el "HARRY POTTER: LEGO".
           Las horas pasaban y no aparecía el dueño de la casa, pero a eso de las ocho en punto, llegaron 7 hombrecitos y al ver su estatura, la princesa comprendió porque todo era absurdamente pequeño.
   -¿Quien sos?-preguntó uno,que al terminar de hablar soltó un estornudo.
   -Yo soy Blanca...-trato de explicar la princesa pero fue interrumpida.
  -¿Que haces con mi nueva "XBOX ONE"?- preguntó otro con cara de enojado lanzándole una mirada asesina a la joven.
   -Yo...-Intento intervenir Blancanieves pero nuevamente fue interrumpida.
   -¡SILENCIO!-le contestaron seis de ellos ya que el séptimo por alguna extraña razón no podía hablar.
   - Gruñon, a nadie le importa que hizo o no con tu aparato...-acoto otro hombrecito que parecía que en cualquier momento se dormía.
   -¡A MI SI!-contesto el que aparentemente estaba enojado.
   -SHHH - intento tranquilizar otro, tímidamente.
   -¡CALLATE!-grito en respuesta el enano odioso.
   -¡CALLATE VOS EST...!-intento responder uno que anterior mente había estornudado, pero fue interrumpido.
   Blancanieves no lo soporto mas y grito:  
   -¡BASTA!
            Todos se quedaron quietos y sorprendidos ante la reacción de la joven. Luego de mirarse entre si un largo tiempo, por fin alguien hablo:
   -Por favor, explíquenos quien es y que hace acá.-pidió amablemente otro enano con anteojos, que parecía ser el mas inteligente.
             Sin quitarle la mirada de encima a los siete pequeños seres, la bella princesa les conto absolutamente todo. Creando, desde aquel día, una amistad única e inseparable entre ella y los siete pequeños hombrecitos.
             Las siguientes semanas todo iba bien y había empezado a llevarse bien con todos excepto con Gruñón, quien la odiaba profundamente, como si la joven fuera el mismísimo diablo en persona. En la casita todo estaba organizado: por las mañanas  ella limpiaba y ellos trabajan continuamente y por la tarde jugaban a diferentes juegos. Pero aquel día, como todo lo que empieza termina, ella cansada de limpiar se quedo jugando al la "XBOX".
              Esa misma tarde los enanos la atraparon jugando y tuvieron la idea de vengarse pero no pudieron, ya que la querían demasiado para lastimarla.
              Pero Gruñón no lo soporto mas. El mismo, mas enojado de lo normal, fue hacia la casa de una temible bruja y le pidió algo que pudiera castigarla eternamente y sin piedad a la hermosa princesa. La anciana no parecía muy interesada en el problema pero cuando el menciono el nombre de la joven, la bruja no lo dudo. Preparo una perfecta manzana completamente roja y se la entrego.
              Al llegar de vuelta a la pequeña casita, comenzó a dudar si entregarle la manzana o no, y esto lo llevo a darse cuenta de que en realidad el no odiaba a Blancanieves, el la amaba. Al darse cuenta de la estupidez que iba a cometer, estuvo a punto de esconder la manzana pero, en ese instante, apareció la joven la cual parecía muy feliz. En forma de juego, la princesa le quito la manzana de la mano y le dio un mordisco. Desde aquel día no volvió a despertar y el pobre enano nunca se pudo perdonar lo que había hecho.